Es como el momento este de antes de saber que está todo perdido, que puedes entregarte a disfrutar y luego ya... asumiremos las consecuencias, si es que llegan. Aunque en el caso del común de los mortales, si la fechoría es grande, suelen llegar. Pero es lo mismo. Es difícil no subirse al tren de la felicidad, y es indiscutible, que el que no se sube, se queda siempre pensando si volverá a pasar. Esa consabida frase de mejor pedir perdón que permiso... Un blog que se llama A-mor(discos), no puede no contener ninguna entrada que contenga amor y discos y además sea un bocado, un buen mordisco, un homenaje al atrevimiento.
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