Años ochenta.
Andalucía. España.
Todas las niñas comían primero,
y luego, segundo.
Todas menos las dos becadas,
que sólo tenían derecho al primer plato.
Una mañana sólo hay dos niñas
en la fila para ir a clase.
Los segundos habían indigestado
a un puñado de chiquillas con recursos.
Ellas dos fueron reinas por un día,
tuvieron balón y colchoneta.
Y la certeza de que ser feliz
es una elección, y no se beca.
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